Hablar de literatura en un aula resulta quizá un poco ‘académico’; esto si nos referimos a los diferentes conceptos que tanto maestros como público en general, le damos a la misma, entendida y ‘utilizada’ por ejemplo en términos de lectura de obras literarias, análisis literario, figuras literarias, entre otras. Si nos remitimos al ‘uso’ concreto de la literatura en los primeros grados, quizás evoquemos las prácticas intencionadas o no de las maestras, que apuntan a la narración o presentación de cuentos infantiles a los niños, dados alrededor de proyectos o actividades aisladas, pero casi siempre, con el objetivo de acercar a los pequeños al sistema convencional del lenguaje.
Al dar esta mirada general, podría asegurarse que la literatura en la escuela sí se desarrolla. Sin embargo, nuestro planteamiento apunta a ¿qué clase de ‘experiencias literarias’ se están dejando a los niños y jóvenes de nuestros colegios?. Ante esta vacilación acudimos a la interpretación de la escritora argentina Laura Devetach, quien afirma que toda experiencia de lectura va construyendo un bagaje de elementos llamado ‘textoteca’. De aquí, podríamos suponer, que cualquier experiencia que vivan los niños y jóvenes en el aula o fuera de ella, puede hacer parte de estos textos internos que permitirán ir construyendo “nuevos recorridos”. Incluso, si hablamos de niños de 4 o 5 años que aún no han adquirido un sistema de lectura convencional, se realizan lecturas que pueden ser muy significativas y que darán paso al acercamiento y gusto por la literatura, gusto que se observa claramente cuando los niños, casi que de forma innata, les es muy grato que su maestra o sus padres les cuenten, lean o presenten un cuento varias veces, porque cada vez sienten que descubren más cosas, o se sienten parte del mismo, lo que genera una conexión directa con el texto.
Sin embargo, es allí, en los primeros grados, donde la literatura como parte del lenguaje, no se planea intencionalmente. Es decir, se utilizan textos literarios para algún objetivo diferente al de entrar en su particularidad ya sea para distraer, una clase de valores, relajar, aprender a ‘leer’, pero no se enseña la literatura en sí misma.
Enseñar literatura en los primeros grados: un reto a asumir
Entendemos la literatura como parte de la cultura, que permite un encuentro entre el autor que expresa diversas situaciones reales o no, y el lector quien resulta situándose, a través de la imaginación, en espacios y momentos aparentemente lejanos a él, pero que al mismo tiempo lo hacen parte de ellos.
De este modo concebimos la literatura en el ciclo inicial de escolaridad, como un elemento clave a estudiar, a través del cual se logra generar sensaciones de satisfacción que pueden abordar más objetivos, pero cuyo propósito principal es hacer parte de esa cultura que nos rodea a través, posiblemente, de elementos mágicos, rimas, personajes, historias que permitan la visión ‘global’, fantástica o real del mundo que está un poco más allá.
Las leyendas, un pretexto para llevar la literatura al aula del primer ciclo
Reconociendo la situación antes descrita, y con el ánimo de trabajar la literatura con los pequeños, utilizamos como estrategia el estudio de leyendas, particularmente de la región andina. Éstas entendidas como parte primordial de la cultura tradicional de algunos pueblos, y que además permiten descubrir con los niños todos sus elementos literarios como son los personajes fantásticos, las sensaciones de ‘susto’ de las historias, causadas por la combinación entre lo real y lo fantástico, el lenguaje y contexto donde se generaron entre otros. Cabe resaltar, que a pesar de que la literatura infantil (cuentos, álbum) también puede tener estos elementos, podríamos encontrar un elemento novedoso para los niños pequeños en el estudio de las leyendas, no como tema del currículo, que convencionalmente se estudiaría en la primaria, sino como ya lo dijimos, un elemento de la literatura del cual pueden ‘aprenderse’ y disfrutarse.
Para empezar hay que leer leyendas
Dentro de la secuencia desarrollada se plantearon varios momentos en los que los niños se acercaban a las leyendas. Inicialmente nos surge la inquietud, ¿cómo se lee un texto literario a niños de primer ciclo y qué hacer con esa lectura en un medio académico en el que se espera lograr principalmente la alfabetización de los niños(as)?. Nuestro punto de partida fue entonces tener claro que los grupos con los que trabajamos (transición, primero y segundo), tenían diferentes niveles de lectura, y recurrimos a diversas formas de presentar las leyendas.
Encuentro con el texto: el primer encuentro con los textos escritos fue impactante para los niños porque en su mayoría los desconocían, algunos habían escuchado una que otra historia narrada por alguno de sus familiares, lo que permitía relacionar lo que encontraban allí con lo que sabía e intentaban predecir acerca de lo que en estos se decía; pero la mayoría no habían tenido esa posibilidad, por tanto, el primer encuentro con el libro y sus imágenes en físico, despertó curiosidad e interés.



Análisis de imágenes: en este punto nuestro interés se centró en construir el concepto de leyenda a partir de lo que ellos conocían y lo sugerimos a través del análisis de diferencias entre un cuento y una leyenda, sin embargo, esto no se hizo formalmente, sino que se propuso a los niños analizar imágenes de cuentos y leyendas en las que poco a poco iban descubriendo diferencias y semejanzas. Para este caso, usamos una presentación en TV, lo que permitía mayor atención y disposición al recurso presentado y variedad en la metodología dentro del aula. El sonido y el uso del TV, permite llamar la atención en un ambiente menos escolarizado lo que aparentemente genera más significación y por tanto un mayor aprendizaje.
Búsqueda de información: para la construcción y apropiación del concepto de leyendas también se utilizó la búsqueda de información, a través de la cual, los niños consultaban en diferentes textos informativos o no, con el propósito de encontrar algo sobre las leyendas. A pesar que los niños de transición y 1º no leen convencionalmente en su mayoría, ellos encontraban pistas con letras o dibujos que se asemejaban a lo que buscaban, para luego discutirlo en grupo.
Lectura oral de la maestra al grupo: la lectura en voz alta se consideró un elemento esencial para la comprensión de los textos. A través de esta, se logra casi que una narración de los hechos; la expresión, tono, ritmo con que se lea, las estrategias de predicción frente a lo que se va leyendo, genera en los niños un interés por acercarse al ‘libro’ si ha sido de su agrado. Como ya se dijo, el niño logra un acercamiento afectivo y compenetración con el texto cuando alguien cercano a él, padres o maestros, le leen repetidamente.
Lectura de los niños al grupo: en el caso de 1º y 2º algunos niños leían a sus compañeros apartes de las leyendas trabajadas, aspecto llamativo para los demás pues hace que su motivación hacia el tema y hacia el acto mismo de leer aumente, en la medida que los que leen se vuelven ejemplo. De igual forma esto propicia el aprendizaje cooperativo que sabemos es muy efectivo con niños de estas edades.
Para preescolar, sin embargo, el reconocimiento de imágenes o narraciones de su maestra, permiten que él haga una lectura del texto, lo que luego le permite ‘reproducirlo’ de forma oral e incluso corporal y gráfica. Más adelante hablaremos al respecto.
Narración de padres de familia: el papel de los padres de familia en el aprendizaje a veces se limita al acompañamiento de tareas en casa. Sin embargo, en nuestro caso, notamos que el tema de leyendas es algo que toca muy de cerca algunas comunidades de las cuales hicieron parte nuestros padres y abuelos. De este modo decidimos invitar a algunos padres a contar leyendas que conocieran o que hubieran experimentado. Esta modalidad, genera en los niños nuevamente interés, ya que identifican elementos ‘reales’ dentro del tema de leyendas porque ellos lo cuentan de ese modo. De igual modo, saben que este no es un tema que sólo se encuentra en libros, sino que también es parte de la tradición oral de una comunidad.

Video de leyenda: a medida que vamos conociendo más leyendas, unas traídas de casa, contadas por los padres o familiares, otras leídas en el aula, utilizamos la herramienta de presentar a modo de narración con audio y video una leyenda que ya conocíamos. Sin embargo, se hace notoria la participación de los niños en la misma, ya que descubren nuevos elementos, y de nuevo, utilizamos un recurso que además de llamar su atención, está generando aprendizajes. En este caso, a medida que se narra, aparece escrita convencionalmente y acompañada de imágenes.
En resumen, podríamos decir, que las diferentes formas de leer leyendas, permitieron el logro de al menos uno de nuestros objetivos que era el conocer leyendas, con sus características. Aprendizaje dado a partir del interés que estas formas de ‘leer’ se generaron en nuestros niños.